Yo era la Mujer Maravilla, pero no lo sabía.

Hace apenas 10 días mi rutina era imparable, levantarme 5:30 am a hacer desayuno y lunch para mis 4 hijos, llevarlos a la escuela, ir al gym, trabajar, hacer comida, llevar a los niños al jazz, Kumon, basquetbol, talleres, y todavía darme un tiempo para leer un libro o ver una serie.

No sabía que en realidad era la Mujer Maravilla.

Llevamos 10 días encerrados y hoy puedo decir que yo, al igual que tu, era Wonder Woman pero no lo sabía.

¿Sólo yo siento que ha pasado un año desde que esto inició?

Hoy fue un día muy complicado, todos estamos aturdidos, aburridos pero sobre todo estamos cansados de la incertidumbre, de no saber qué va apasar, de no saber cuándo va a acabar y de no saber cómo será el mundo después de esto.

Me siento extremadamente cansada, llega la hora de dormir y no puedo, me cuesta mucho trabajo conciliar el sueño, me despierto temprano muy cansada.

Me cuesta mucho hacer mis rutinas de ejercicio, siento que mi cuerpo perdió agilidad y juventud. No es exagerado, esa sensación de fuerza que me daba el gimnasio, hoy me hace sentir incapaz de terminar las rutinas.

Quiero desinfectar todo, tengo la sensación de que si hoy no limpio la casa el virus se instalará y se quedará a vivir aquí para siempre.

Me cuesta mucho resistir los antojos de comida, veo las galletas y cosas dulces, que para mi es muy fácil hacer acopio de voluntad y decir no, no me lo como; pero que se fue a algún lugar lejano. No sé cómo reunir la fuerza para dejar de comer lo que “no debería comer”.

Pensar en salir a comprar comida me produce estrés, miedo, angustia. Tomo todas las precauciones, me alejo de la gente, la gente se aleja de mi, veo el miedo en la cara de los demás.

Veo la gente que tiene que salir a trabajar, porque si no lo hace, su familia no comerá y me da rabia e impotencia no poder ayudar y hacer más.

He dejado de ver y escuchar noticias, pero es imposible ser inmune al bombardeo, y termino enterándome del número de muertos, de los problemas económicos, de la ineptitud del gobierno, de las tragedias personales y colectivas en España e Italia.

Sé que no soy la única, que muchas nos sentimos así en este período.

Y no, la Mujer Maravilla que soy no desapareció ni se extinguió. Fue a echar un vistazo hacia adentro, a recapacitar en cómo conectar todos los días con mis hijos, a pensar en todo lo que normalmente no me doy permiso de pensar, a ver mi casa (y su desorden) con detenimiento, a pensar en todo y en todos.

Sé que mañana será otro día, que después de dormir las cosas se ven distintas. Sé que esto será como dicen en AA, “Un día a la vez”

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