Nunca he agradecido tanto ser Asesora de Imagen como este día…

In Vida

Queridas Mamis con estilo,

Estas vacaciones de Semana Santa y Pascua fueron muy bellas y especiales porque pude disfrutar muchísimo a mi familia.

Las vacaciones nos permiten estar más relajadas, más receptivas y más en convivencia con nuestros hijos.

Quiero platicarles algo que me sucedió precisamente en estas vacaciones en las que nos dimos a la tarea de conocer más el Estado de Jalisco.

Visitamos Sayulita y algunas playas cercanas (prometo escribirles pronto detalles de alojamiento, actividades, lugares, comidas, etc) y un hermoso Pueblo Mágico: San Sebastián del Oeste.

En este último lugar nos hospedamos en un hotel, lo que implica pedir dos habitaciones porque somos 6 y no cabemos.

Así que la decisión fue que mi hija de 8 años y yo estaríamos en una habitación sencilla y mi esposo y los niños en una habitación doble.

Mi nena estaba súper emocionada porque íbamos a tener una noche de chicas, de pijamada nosotras solas. Así que ni tarda ni perezosa, mi nena me empezó a platicar los «chismes» del salón, los planes que tenía para regresar a la escuela, las cosas que le platicaría a sus amigas, etc.

Nos alistábamos para dormir y mientras se cepillaba el cabello viéndose al espejo se queda calladita y me dice: «Mami, a veces veo que no soy bonita»

Veníamos de haber subido al Cerro de La Bufa, veníamos llenas de polvo y despeinadas, y le dije: «Nadie se ve bonita con estos pelos que traemos», se rió y me aclaró, «No mami, no es eso, aún cuando estoy bien peinada y bien vestida, me veo en el espejo y veo que no soy tan bonita».

Sentí una gran angustia y mucho dolor de que mi pequeña y adorada niña me dijera algo así. Pasaron mil pensamientos por mi cabeza en dos segundos, desde la maldita publicidad y lo que le mete en la cabeza a las niñas y jóvenes, hasta la preparación y experiencia que he tenido en 13 años de dedicarme a la Asesoría de Imagen Personal.

Así que comencé a enlistar las partes de su Imagen que son destacables. Le dije:

«Hija, no puedes decir que no eres bonita, mira esos ojos tan grandes y bellos, mira tu cabello tan brillante, tu boca tan bien formada y bella.

Pero más allá de eso, mira tu sonrisa y el brillo de tus ojos. ¿Te has dado cuenta que hay personas que sus ojos son opacos o tristes?»

Sólo movía su cabeza asintiendo, y empecé a ver cómo cambiaba su expresión, pero seguía con tristeza en su cara.

Con la cabeza un poco más clara, le seguí diciendo: «Sólo las personas verdaderamente especiales tienen ese brillo increíble en sus ojos. Porque en los ojos se reflejan todos nuestros sentimientos y pensamientos, los ojos son la ventana del alma. Tus ojos brillan porque en tu cabeza y en tu mente SIEMPRE hay pensamientos positivos, ideas creativas, ganas de mejorar y de aprender, eres muy inteligente y ordenada».

Y es verdad, les platico mientras otra anécdota con ella: Cuando ella y yo nos bañamos juntas, por alguna razón, se nos acaba el agua caliente siempre. Y le dije que tenemos «la maldición del agua fría». Su respuesta, apelando siempre a los pensamientos positivos fue: «No mami, no hay ninguna maldición, lo que pasa es que el agua fría nos ama». Claroooooo, es la misma situación pero vista desde el ángulo del vaso medio lleno y no del medio vacío.

Continuando con la plática que teníamos esa noche le dije: «Hija, tus ojos brillan porque los ojos también reflejan lo que llevamos en el alma y el corazón. Y tú sólo tienes sentimientos bellos hacia las personas que te rodean, los animales, las plantas. Siempre estás dispuesta a ayudar y querer a todos, ya sea en la escuela o en tu familia»

«Hay muchas maneras y trucos de lograr que las mujeres se vean más bonitas, con el maquillaje y los colores adecuados, con la ropa adecuada, etc. Pero ese brillo especial y hermoso que tienes en tus ojos, ese no se puede comprar en ninguna boutique ni tienda de maquillaje. ¿Me expliqué Ana Victoria, entendiste lo que te quiero decir?

Volvió a asentir con su cabeza, dejó de verse en el espejo y se volteó para abrazarme muy fuerte. Me dijo: «Gracias mami, nunca nadie me había dicho algo tan bonito, y ¿sabes qué? tienes razón»

Mi amor de madre no me ciega, y no pienso mentirle a mi hija diciéndole que es la niña más bonita del universo, porque más allá de que para mí así sea porque soy su mamá, la realidad es que no es así.

Pero en ese momento sentí también la responsabilidad de decirle y hacerle entender que ella es y será mucho más que una cara o un cuerpo bonito. Hacerle sentir que es un ser integral con inteligencia, voluntad y espíritu para lograr lo que desee.

Sentí en ese abrazo una conexión y alegría inmensa con mi pequeña. Sentí que puedo ser su mamá pero también su defensora en contra de este mundo lleno de superficialidad, y que puedo ayudarle a observar sus fortalezas pero también sus debilidades, y a no pelear con ella misma y sus características, sino a aceptarlas y pactar con ellas.

Sentí que era el mayor reto como Asesora de Imagen, con la criatura más importante de mi vida, con la pequeña que más amo en este mundo. Y también me di cuenta que es un primer paso, que faltan muchas batallas que ganar en el proceso de crecimiento y auto aceptación. Nunca como ese día agradecí dedicarme a lo que me dedico.

No sé si lo hice del todo bien. Si has tenido alguna experiencia así con tus hijos, y deseas compartirla conmigo, estaré gustosa de leerte. Cuéntame cómo lo resolviste…

Nos leemos pronto por aquí. Un abrazo queridas Mamis con estilo…

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