El síndrome de «No tengo nada que ponerme»

Estoy segura que esta escena te suena familiar, te levantas, repasas mentalmente lo que tienes que hacer en el día, te bañas y cuando llegas frente a tu clóset o guardarropa empiezas a sentir angustia y frustración porque aunque está lleno de ropa, en tu mente pasan mil cosas por segundo, a quién vas a ver, qué vas a hacer, ya es tarde, no he checado el clima, y entonces quieres gritar: ¡Auxilioooo! ¡No tengo nada que ponerme!

Por fin intentas, tomas una blusa y unos pantalones… te los pones, no se ve bien. Intentas otra combinación y no sabes qué zapatos ponerte… Miras el reloj, ya pasaron 10 minutos y sigues exactamente igual…

Sabes que tienes que darte prisa, y entonces te pones el pantalón de siempre, con la blusa de siempre, sólo para sentirte igual que siempre.

Creo que hasta nos empieza a latir el corazón más rápido sólo de leer, jajajaja

Calma, tranquila, esto tiene solución. Es algo que nos pasa a todos, hombres y mujeres, y las causas en todos los casos son muy similares, desde mi punto de vista, estas son las más frecuentes:

  1. Tienes un armario que no está en orden: No quiero sonar a la mamá regañona que te dice «¡Ordena tu clóset!» jajaja pero es que sí es importante mantener cierto orden. Mi sugerencia es que acomodes tu ropa por temporada, es decir, si ahora es primavera, guarda toda la ropa de invierno (abrigos, bufandas, botas, etc). Otra manera de ordenar es teniendo todo por prenda, es decir, blusas colgadas todas juntas, jeans colgados o doblados pero todos juntos, vestidos colgados pero todos juntos.                                                                                                 
  2. No tienes a la vista todo lo que está en tu clóset: Debes tener a la vista toda tu ropa, zapatos, accesorios, porque corres el riesgo de olvidarlos y tener elementos que pueden sacarte de apuros en estas situaciones.
  3. No conoces tus características personales: colores, tipo de cuerpo, estilo, etc. Cuando tienes una característica física que no te encanta como caderas anchas, mucho busto, tal vez eres muy alta o muy bajita, y no sabes cómo vestir para resaltar lo positivo, te cuesta trabajo tomar la decisión de qué ponerte porque te sientes insegura. Cuando no sabes combinar colores o no sabes qué colores combinan contigo y tus características personales, entonces se complica la elección de la ropa. Cuando no entiendes tu estilo, no sabes qué ponerte.
  4. Las prendas de tu guardarropa no están conectadas entre sí. Me explico, cuando vas de compras eliges prendas porque están de moda, o están bonitas o te quedan muy bien. Pero sin pensar si esa prenda encaja con todo lo demás que está en tu guardarropa.
  5. No conoces las reglas: Reglas de combinación, reglas de Imagen ejecutiva, reglas de Protocolo social, y no sabes cómo vestir para cada ocasión, ya sea en el trabajo o en tu vida social. Y esto complica muchísimo la elección de ropa, porque sientes ansiedad al creer que no estás bien vestida para los diferentes compromisos que se te presentan.

Estas son sólo algunas causas, hay muchas más. Y seguramente ahora estás pensando, Iliana yo no quiero saber las causas, quiero saber ¡¿cómo lo soluciono?!

Pues atenta al siguiente post, porque ahí vendrá la revelación jeje

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